
Se acerca el 2011. Falta muy poco para tener que comprar mis congrechinas y mi nuevo Presimiente.
Este proceso me aburre, siempre es lo mismo. Cada cinco años ocurre lo clásico. Todas las empresas que producen congrechinas y presimientes salen a ofrecer sus marcas prometiendo de todo: salud, seguridad, respeto, cobertura a nivel nacional, línea de atención al cliente —donde escucharán todos mis reclamos—, etc. Todo. Claro, nos venden sus beneficios de la forma más tradicional (televisión, radio, prensa escrita, paneles e Internet) y ahora se han modernizado y hasta BTL hacen (parapente, bicicleteadas y otros). Además, ofrecen sus productos y marcas en todo tipo de programa televisivo posible. Desde noticieros hasta programas cómicos. En fin, recibimos tanta información que nos complican la decisión.